PRINT IS NOT DEAD: GERARD ANGULO Y LA RESISTENCIA DE LO TÁCTIL

The Walk
PRINT IS NOT DEAD: GERARD ANGULO Y LA RESISTENCIA DE LO TÁCTIL

Gerard Angulo.

Con más de 20 años de experiencia en la industria, Gerard Angulo se ha consolidado como una de las mentes más determinantes en el panorama editorial de la moda en Latinoamérica. Originario de Barcelona, España, su visión creativa lo llevó a cruzar el Atlántico para redefinir el mercado de las publicaciones de lujo, apostando por la vigencia del formato impreso.

Actualmente, Gerard es el Fundador y Director Ejecutivo de Fashion Group Latinoamérica, liderando la estrategia y el contenido como Editor en Jefe de Marie Claire México, Marie Claire Colombia y la revista NOIR. Bajo su batuta, logró el relanzamiento exitoso de títulos históricos en la región, dándoles una voz fresca, audaz y profundamente conectada con el talento tanto local como internacional.

Sin embargo, antes de liderar este grupo editorial, su base se forjó en la pura creación de imágenes. En su faceta como director creativo y fashion stylist, ha colaborado con firmas de Alta Relojería y joyería de la talla de Cartier, Piaget y Bvlgari, además de haber conceptualizado la identidad visual de figuras globales como Olivia Palermo, Shakira y J Balvin.

Gerard es un experto que entiende la moda no solo como una expresión estética, sino como el motor de una narrativa cultural, y por eso decidimos platicar con él acerca de sus áreas de expertise, para obtener una mirada un poco más profunda a cómo funciona la maquinaria mental del hombre detrás de las páginas.

THE WALK (TW): ¿Qué es lo que más te gusta de México?

GERARD ANGULO (GA): Definitivamente, la gente y su creatividad. Es un país donde la unión familiar me ha enseñado muchísimo a abrazar mis raíces. Siento que cuando llegué hace 15 años estaba un poco como desligado de esa raíz de mi familia, y ver cómo las familias mexicanas se unen por completo, que cualquier excusa es perfecta para celebrar y para compartir, me marcó. Siento que el hecho de que todo es posible, que México en particular es un país donde energéticamente afloran muchísimos proyectos, es porque todo es viable.

TW: ¿Cuál ha sido uno de los retos y, por el contrario, una de las partes más sencillas, de construir el gran negocio editorial que manejas actualmente?

GA: El reto ha sido empezar en un momento donde había una transformación muy grande a nivel editorial. Veníamos de una pandemia donde todos los tabloides decían que los medios impresos morirían. Entonces, cuando abrí Marie Claire México, la gente me decía que estaba loco, que cómo me estaba atreviendo a abrir un negocio saliendo de una pandemia y que las revistas estaban desapareciendo del país; se habían ido varias. Fue un reto enorme y demostrarlo fue un camino muy duro, porque tuve muchas puertas cerradas. Demostrar que poco a poco cada título que iba añadiendo en el grupo editorial tenía una estructura, tenía algo que decir, que eran una plataforma y, con ello, venía una comunidad muy diferente entre ellas, fue un gran reto.

Y, a la vez, lo más simple ha sido identificar el ADN visual de cada una de las revistas. Creo que eso ha sido un camino muy innato que yo tengo y que he podido también plasmar en cada uno de los integrantes del equipo. Siento que eso ha sido lo más fácil.

TW: ¿Qué es lo que más y qué es lo que menos te gusta del mundo de la moda en México?

GA: No quizá en México, sino en general, lo que más me gusta es que vivimos cosas sorprendentes, conocemos a personas maravillosas, que todos estamos viviendo nuestros sueños, nuestras batallas, nuestras inseguridades. Y siento que, cuando le sacas la parte plástica que puede a veces tener esta industria, somos personas comunicándonos con nuestros sueños, con todas nuestras ganas de marcar una banderita desde nuestro lugar; eso es lo que más.

Y lo que menos, es el show. Evidentemente tenemos que ser parte y yo entendí con el tiempo que es parte del juego, pero muchas veces me rehusaba a esta parte del show, de estar presente en muchos lugares, de tener que ir a eventos, de relacionarme. A la vez he logrado transformarlo y divertirme mucho con ello, pero sí era algo que me costaba mucho porque era un personaje dentro de la industria al que le gustaba estar mucho detrás de todo. Pero con el tiempo entendí que es parte del juego.

TW: ¿Cuál ha sido el reto más grande a la hora de mantenerte a la vanguardia en el mundo editorial latinoamericano?

GA: El reto más grande ha sido transformar el hecho de que las revistas venían de un relacionamiento comercial a través de una hoja de publicidad, donde el trabajo no era tan duro a nivel comercial para que ingresara dinero dentro del grupo editorial. Transformar una hoja de publicidad por sí sola ya no es tan relevante, sino que la hoja de publicidad va unida a un evento, va unida a un concepto editorial que va acorde a un lanzamiento de la marca, o va unida a un concepto 360 que incluye muchos otros factores que hacen que las marcas quieran anunciarse con nosotros. Ese ha sido el principal reto: transformar todos esos contenidos.

TW: El formato impreso y editorial de nicho vive una paradoja fascinante: se ha convertido en un objeto de lujo en sí mismo. Como alguien que entiende las entrañas de este medio, ¿cuál es el secreto para que una publicación impresa siga siendo un activo influyente y no un artículo de museo?

GA: Bueno, estamos viviendo una transformación muy fuerte globalmente; estamos regresando a lo tangible, a lo que nos recuerda al pasado, esos discos de vinilo, volver a leer libros físicos y, por lo tanto, volver a consumir esos objetos de deseo que son las revistas, los objetos de nicho, de culto. Por ejemplo, una de mis revistas, que es NOIR, se transforma hacia eso. Porque el mundo editorial evidentemente es un sueño, vendemos un sueño, pero sueños con los que muchísimas personas se pueden identificar porque también son reales. Y en cada una de nuestras plataformas, o en cada una de nuestras revistas, trazamos esa comunicación acorde a cada una de ellas. No es lo mismo Marie Claire, donde hablamos de la autenticidad de la mujer y tocamos temas relevantes en el mundo, que NOIR, por ejemplo, que es una revista que está muy enfocada a la moda, donde también hay esa discusión, pero desde otro lugar quizá más intelectual o con más referentes visuales de arte.

TW: La cultura pop y la alta costura están completamente entrelazadas, pero los ciclos de atención del público duran ya bastante poco. ¿Cómo se construye un modelo de negocio sostenible y a largo plazo sobre cimientos que cambian de algoritmo cada veinticuatro horas?

GA: Es complejo, porque al final estás hablando de la alta costura. La alta costura cumple el deseo absoluto de tener algo que nadie más tiene y al que se han dedicado horas inmensas a nivel artesanal para poder construirlo. Para mí, la simbiosis sería el print, que lleva muchísimas horas de trabajo donde muchas personas están involucradas. Y, por consiguiente, este fast fashion sería lo digital, al que tampoco le quito el mérito, pero sí es cierto que es algo mucho más rápido, donde quizá la imperfección también cobra esa cercanía. Entonces, para mí esos serían los paralelismos.

TW: Desde tu experiencia, ¿cuál es el error de percepción más grande que cometen las casas internacionales cuando intentan decodificar al consumidor de lujo latino?

GA: Que siento que solamente nos identifican como latinos a las personas que van a utilizar logos o monogramas, y Latinoamérica no es eso. En Latinoamérica evidentemente hay un público —como hay un público en cualquier otro país del mundo— que va a consumir ese tipo de prendas, pero también hay un público que es conocedor, al que le encanta comprar esas piezas que van a perdurar en su armario, que aman la costura, que aman darle el reverso a un blazer o a un trench y ver perfectamente las costuras y el patronaje. Entonces siento que hay que cambiar esa percepción que las marcas internacionales tienen sobre Latinoamérica, pero creo que ya es un trabajo que está a un 70 u 80%. Estamos muy encaminados a ese cambio de paradigmas.

TW: Existe una fascinación histórica en Latinoamérica por validar el talento local solo cuando triunfa primero en París, Milán o Nueva York. ¿Qué le falta a la industria regional a nivel empresarial y financiero para dejar de depender de la "aprobación del primer mundo" y crear polos de riqueza propios?

GA: Muchas marcas, de repente, cuando me buscan para asesorías me dicen: "Voy a hacer un desfile en París", y les contesto: "Ok, está maravilloso que tengas la capacidad económica para hacer un desfile en París, pero cuando termine ese desfile, ¿dónde vas a vender? ¿Tienes preparado un re-see donde vas a convocar a todos los principales buyers para poder hacer una venta? ¿Tienes eso construido? ¿Tienes buyers internacionales que van a venir a ese desfile o a ese re-see después?". Si no hay esa estructura, para mí no tiene mucho sentido presentarse internacionalmente porque solamente lo que estamos haciendo es alimentar el ego.

Y sí, es una industria en la que evidentemente un papel muy fuerte es el ego, pero también el hecho de hacer una estructura bien armada, con una estructura de ventas, una estructura creativa, y tener mucha consistencia a nivel visual de lo que es la marca. Siento que en las marcas de lujo, por mucho que un director creativo entre, podrá cambiar muchas veces la colección, la percepción y mínimamente el ADN, pero si te fijas después, cuando vas a tienda, encuentras ese heritage que tiene la marca desde un inicio, esas campañas visuales que te recuerdan la historia de la marca.

TW: El uso de inteligencia artificial en el diseño y la producción, e incluso dentro del mismo mundo editorial, está generando un debate profundo sobre la autoría. Desde la óptica corporativa, ¿hasta qué punto se puede automatizar la creatividad sin devaluar el aura de exclusividad por la que el cliente se interesa en las marcas?

GA: Yo siento que la IA evidentemente es una herramienta que, si la utilizamos a nuestro favor y de manera inteligente, puede hacer que procesos que antes eran muy tardados nos ayuden. Pero es como todo: que lo puedas usar de una manera inteligente dependerá de tus propias bases personales. Me ha tocado que marcas me manden invitaciones hechas con IA. Entonces digo: "Bueno, ¿hacia dónde hemos llegado? Es una marca premium de perfumería y me estás mandando una invitación hecha con IA, y se siente que está hecha con IA". Es utilizarlo de manera inteligente para abaratar el tiempo —no el costo, sino el tiempo del proceso—, pero nunca olvidarnos de que al final la construcción visual de una colección o de una campaña radica en la mente de los creativos. Nunca vamos a poder sustituir la creatividad humana.

TW: Para terminar: si pudieras insertar una sola verdad incómoda, de esas que todos los grandes ejecutivos de la moda piensan pero nadie se atreve a decir en una junta directiva, ¿cuál sería?

GA: Quizá más que un mensaje hacia esa mesa directiva, sería más un mensaje hacia nuevos emprendedores. Evidentemente, una marca, una revista o una empresa, sí, es creativa, pero también tiene que ser un negocio. Y siento que a veces las mentes creativas olvidan que debe ser un negocio. Yo por mucho tiempo luché con estos dos universos, el creativo y el de negocios, y cómo podían coexistir bien, hasta que descubrí y me sumergí en los números. Si pones esa parte creativa dentro del universo de los números, dentro de todas estas estrategias financieras, siento que el creativo es mucho más potente que un financiero que no le puede dar la vuelta a algunos procesos creativos. Entonces, quizás sería más el consejo de que todo tiene que ir unido: lo creativo y lo financiero.